Esto es #COMEXI: utilizar #México para acciones contra #Cuba

Trabajando como reportero para un canal de televisión europeo, un día domingo de marzo, paseando por La Habana, toqué a la puerta de una de las llamadas disidentes cubanas. Según mis fuentes, la susodicha pertenecía a las “Damas de Blanco”, organización de mujeres cubanas que, afirman, se encargan de denunciar violaciones a derechos humanos en la isla, claro, con dinero que les asignaba la entonces oficina de intereses de Estados Unidos en la isla. Unos 100 dólares al mes, lo que alcanza para el salario de un trabajador regular cubano. Me encontraba cerca de la quinta avenida habanera, en la zona donde yacen diversas embajadas. Toqué a una casa color verde, amplia, casi el triple de grande que cualquier casa de interés social en México; quizá, unos doscientos metros cuadrados con todo y patio. Pero nadie abrió. Recuerdo haber pensado que aquella era demasiada morada para una “perseguida política de la dictadura”.

–Calma–, me dijo la fuente, como atajando mi ofuscación–, en cualquier momento las verás desfilar por acá enfrente, en el paseo de la avenida, como todos los domingos.

Pero nunca salieron. Pasamos a bebernos una cerveza Baviera casi enfrente, antes de regresar a mi hotel. Ya ahí, otra fuente me dijo que se habían enterado que un corresponsal les buscaba para entrevistarlas, pero que al advertir que no era un reportero “autorizado”, decidieron no salir.

–¿Autorizado? –, pregunté sorprendido–. Pero si tengo mi visa de trabajo.

–Ya, pero no autorizado por ellos, ¿ves?

Fue una pena porque yo quería conocer de cerca el sufrimiento de la disidencia cubana a manos de la dictadura castro-comunista, tal cual quince días antes lo había denunciado la bloguera Yoani Sánchez, en un evento en Puebla, México, organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa. Sin embargo, sólo encontré una muy bonita casa tropical, rodeada por árboles de mango y guayaba. ¿Aquí vive una oprimida de Fidel Castro? Al mirar aquella casona, no podía dejar de pensar en el mugriento departamento de treinta metros cuadrados en el cual yo vivía, en el México democrático y neoliberal. Quizá algún día logre mi entrevista. Hace no mucho la solicité públicamente.

Sin embargo, no todo está perdido para mí, pues me entero que en mi propio país tengo acceso directo a la disidencia cubana, gracias al Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, Comexi, una organización que se define como dedicada a los asuntos internacionales, la cual tiene como misión analizar la realidad internacional contemporánea y el lugar de México en el mundo. Y es que el Comexi tiene una plataforma llamada “Voces de Cuba”, en la cual se aborda la relación entre Cuba y México. Lo curioso es que no lo hacen a partir de los Estados; de hecho, nadie en Cuba conoce al Comexi, ni su gobierno, ni su pueblo. Y desconozco si la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana conoce que alguien se interesa en su trabajo con Cuba, de esa manera.

¿Entonces cuál es el interés de la organización en torno a la isla? Como decía, esta asociación está ligada a los grupos anti-cubanos, autodenominados representantes de la sociedad civil de ese país. Se trata de los mismos grupúsculos que como reportero intenté entrevistar en La Habana y que reciben financiamiento extranjero por hablar en contra del gobierno de la isla. Pero tales funciones no se quedan en Cuba, no; de hecho, este miércoles 29 tienen una reunión programada en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de la Ciudad de México denominada “Construcción de ciudadanía, una perspectiva para Cuba”, la cual “busca facilitar el diálogo entre actores de la sociedad civil cubana y mexicana, como parte de la relación bilateral”. Se trata de un evento dedicado a “jóvenes cubanos” traídos por Comexi para hacer según se les ha pagado: despepitar contra la revolución cubana, su sistema de salud, de educación, decir que en Cuba no hay libertad de expresión, que Fidel Castro era un come-niños, y que el calor es otra herramienta de opresión del castro-comunisimo.

Por supuesto que la agenda no es casual, ni parte de la inocente iniciativa de un grupo de intelectuales orgánicos del libre mercado en México. El Comexi recibió 120 mil 818 dólares en el año 2016 por parte de la Nacional Endowment for Democracy (NED) para financiar su programa “Voces de Cuba”, según el registro de la asociación (https://goo.gl/gy131I). Su objetivo: “Fomentar el entendimiento de las lecciones de la transición democrática de México (sic) entre los demócratas cubanos y presentar las opiniones de los demócratas cubanos entre la política mexicana y el establecimiento de su política exterior”, mediante encuentros públicos y privados entre “demócratas cubanos” y líderes sociales, políticos y empresariales de México, así como entre “líderes juveniles cubanos” y organizaciones mexicanas.  O sea, eventos como el que organizan en la Flacso.

La cosa es que la NED, financiadora del Comexi, está a su vez asociada a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la USAID, la cual es una oficina dependiente del Departamento de Estado, del gobierno de los Estados Unidos. Por eso la pregunta es: ¿qué hace el gobierno de Estados Unidos financiando reuniones en México que tienen el objetivo de desestabilizar un gobierno extranjero? ¿Por qué se ocupa territorio mexicano para esos fines?

En todo caso, lo que más llama mi atención es que, en la visión del Comexi se expresa que ésta pretende contribuir al posicionamiento e impacto de México en el mundo. ¿Sabrán quienes integran esta asociación que México tiene relaciones bilaterales históricas y de amistad con el Gobierno de Cuba, es decir, con su Revolución? Es irónico que una organización que dice estar preocupada por el desarrollo internacional de México, reciba dinero estadounidense para reventar la diplomacia mexicana con un país amigo. Irónico, pero para nada casual. El Comexi bien sabe lo que hace, si para eso le pagan. ¿Qué pensará el canciller Luis Videgaray de que una organización mexicana de aparentes buenas intenciones, en realidad le está pateando las relaciones con Cuba? Quizá si el secretario los va a buscar, tenga mejor suerte que yo.

–L. Alberto Rodríguez

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“La verdadera función de un periodista es descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos, recurriendo a fuentes periodísticas fiables y verificables, bajo el principio de respetar la verdad por encima de todo".

Publicado el marzo 29, 2017 en CUBA, EE.UU., MEXICO, Opinión, Plumas invitadas, Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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